Cómo gestionar el mobbing en el teletrabajo

En los últimos años se ha visto como uno de los principales problemas internos a los que se enfrentan las empresas es el mobbing en el teletrabajo. El acoso laboral supone un gran desgaste para el trabajador que lo sufre y tiene repercusiones profesionales y personales. En la actualidad, con el auge del teletrabajo, puede tener mayores repercusiones dado que en esta situación el acosador tiene mayor impunidad, al poder actuar sin ser visto por otros compañeros.

Identificar un caso de acoso laboral fuera de la oficina

Las empresas no pueden actuar sobre algo que no conocen, de ahí que resulte tan importante denunciar los casos de mobbing, ya sea porque lo sufre uno mismo o lo detecta hacia otra persona. Cuando se teletrabaja es aún más complicado identificarlo. Y es fundamental para poder atajarlo y resolverlo de manera satisfactoria. Por ello se ha de fomentar una comunicación fluida y no haya temor a denunciarlo.

También es importante que desde la empresa se controlen aspectos tales como horarios, carga de trabajo o cómo es la supervisión, para evitar que se produzcan abusos. Esto es más fácil de ver estando en la oficina, pero cuando alguien teletrabaja resulta mucho más complicado saberlo.

De ahí que se ponga especial interés en la creación de mecanismos internos que ayuden a prevenir e identificar casos de acoso en el ámbito laboral. Si un trabajador no tiene claro lo que es el mobbing no lo expondrá públicamente y seguirá sufriéndolo en silencio, con las implicaciones que esto tiene en su vida profesional y personal.

Hay que tener en cuenta que el hecho de pasar por esta situación de mobbing en el teletrabajo, estando solo en casa, sin momentos de distensión con los compañeros para hablar, hace que sea aún peor. Darla a conocer permitirá que se libere de esa carga y, también, que la empresa pueda tomar cartas en el asunto y trabajar para resolverlo.

 

Qué hacer frente al acoso en el teletrabajo

Cuando la empresa tiene conocimiento de que está dándose un posible caso de mobbing ha de hacer frente a la situación. Esto supone abrir una investigación que lleve a aclarar qué está pasando. Al mismo tiempo ha de prestar apoyo a la persona que sufre acoso laboral (como mobbing en el teletrabajo) porque, no hay que olvidar, que se trata de una víctima.

Por ello se le ha de facilitar exponer lo que ocurre en un espacio en que se sienta seguro y donde no tema que se le va a juzgar o a perjudicar. Así podrá arrojar luz sobre lo que está pasando e identificar a las personas que puedan estar implicadas. Hay que tener en cuenta que en este proceso se puede llegar a necesitar de la colaboración de determinados profesionales, como es el caso de psicólogos o psiquiatras.

A la hora de tratar tanto el mobbing como otros problemas internos son cada vez más las empresas que recurren al Ombudsman Organizacional. La solución que ofrece parte de la proyección de una total confianza, pues al ser un recurso independiente, neutral, informal y confidencial, la víctima se siente segura acudiendo a él en busca de consejo y ayuda.

Tiene la seguridad de que no perderá el control de la situación y de que el Ombudsman Organizacional no tomara medidas, salvo que se le autorice expresamente a ello. Así desaparece el temor a sufrir represalias por parte del acosador o la organización, por el mero hecho de denunciarlo. Esta es en particular la principal razón por la que los canales de denuncia formales de las empresas no se utilizan y por los que la mayoría de los casos de mobbing no ven la luz, puesto que no ofrecen garantías de confidencialidad y suponen una notificación formal a la organización, que ha de investigar de oficio.

 

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