Cómo se manifiestan los conflictos internos en la empresa

Una de las problemáticas más difíciles de manejar para una empresa es la gestión de conflictos internos. Requiere de la participación de un profesional especializado en estas materias, como es el ombudsman organizacional. Su importancia radica en que, de no solucionarse, puede tener repercusiones de gran importancia para la organización.

Aunque pueda parecer que en estos casos lo más importante, y en lo que vamos a centrar nuestros esfuerzos, es en la resolución del conflicto interno, lo cierto es que para ello hay un paso previo que resulta fundamental. Estamos hablando de la detección.

Detección a tiempo

Cuanto antes se haga más fácil resultará solucionarlo. Sin embargo, si permanece latente durante mucho tiempo y no se hace nada hasta que “estalla” será mucho más complicado.

El ombudsman organizacional está especializado en esta fase. De hecho, una de sus principales funciones en cualquier organización para la que trabaje es facilitar la comunicación informal con los empleados para detectar su nivel de satisfacción e inquietudes. Esto le permite identificar los problemas antes de que estallen.

Lo hace a través de conversaciones y procesos informales, personales y anónimos. De este modo puede llegar al fondo del asunto y contar con toda la información que precisa para resolver con éxito la gestión de conflictos internos en la empresa.

El ombudsman organizacional está en contacto directo con la dirección de la empresa y tiene acceso a herramientas que facilitan su trabajo. En este sentido, puede investigar las alternativas existentes, los distintos puntos de vista que puedan existir entre varias personas o departamentos y avanza para conseguir una postura que satisfaga a todas las partes.

Un modo que tiene de descubrir los conflictos internos es detectando los puntos débiles de la organización, que pueden venir de antaño o producirse en un momento puntual. Así es como se encontrará prevenido ante la aparición de problemas que deriven de esas carencias.

Conversaciones son anónimas y confidenciales

La forma de trabajar de este profesional, alejada de los procesos formales del departamento de recursos humanos o las jerarquías, facilita que los empleados se abran. Sus conversaciones son anónimas y confidenciales. El ombudsman tomará medidas encaminadas a mejorar la situación, no buscará culpables ni tendrá en mente venganzas por determinadas actitudes.

Habitualmente, en caso de existir cierto malestar, un trabajador no utiliza los recursos formales de la empresa hasta que la situación es prácticamente inasumible. El miedo a posibles represalias es mayor y se tiende en confiar que las cosas se arreglarán solas. Sabemos que no es así.

Sin embargo, o ocurre lo mismo con el ombudsman. A él acudirá en esos primeros momentos de desconcierto o desasosiego y éste será capaz de descubrir qué está pasando para ponerle solución.

La figura del ombudsman permite agilizar la gestión de conflictos internos en la empresa. Incluso, puede llegar a evitarlos en caso de que haya una respuesta rápida y efectiva. Esto supondrá una mejor experiencia del empleado, lo que tiene repercusiones positivas en la organización a todos los niveles.

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