Tipos de mobbing laboral

Un 15% de los trabajadores españoles sufren mobbing en el trabajo, según un estudio de la Asociación Contra el Acoso Psicológico y Moral en el Trabajo. Se trata de uno de los conflictos internos en la empresa más difíciles de gestionar, dado que la víctima tiende a no comunicar lo que está pasando. Además, no todos los acosos son iguales ni tampoco sus implicados o el modo en que ha de gestionarse.


La mejor forma de enfrentarse a un caso de mobbing es detectándolo a tiempo. Para ello es importante contar con una figura como la del ombudsman organizacional, especializado en este tipo de acciones. Conocen cómo detectarlos y también cómo gestionarlos del modo más eficaz para la víctima.

En su labor es importante saber los tipos de mobbing laboral a los que se pueden enfrentar. Hay de varios tipos, según quien lo infrinja y la finalidad de las acciones de acoso.

Según quien acosa

En función de quien sea la persona que acosa, más concretamente el lugar jerárquico que ocupa respecto a su víctima, hay tres tipos de mobbing laboral:

  • Horizontal. Se da entre personas del mismo nivel jerárquico, suelen ser compañeros. Es habitual que el problema radique en causas personales, que nada tengan que ver con el trabajo.
  • Vertical descendente. Es el acoso que aplica un superior sobre alguien que está a sus órdenes. Resulta más difícil de denunciar puesto que la víctima ha de rendirle cuentas a quien así se comporta y no le resulta nada fácil manejarlo.
  • Vertical ascendente. En este caso es cuando un trabajador acosa a un superior.

El objetivo del mobbing

Además de la relación que existe entre acosador y víctima es importante saber el motivo de estas acciones. No todos los mobbing responden a lo mismo y las razones pueden ser variadas.

  • Estratégico. Se trata de una estrategia de la empresa que tiene determinada finalidad, como pueda ser forzar la salida del trabajador, incentivar su productividad o tratar de infringir miedo. Suele darse en un mobbing vertical descendente.
  • Violencia física. Hoy en día la gran mayoría de casos de mobbing son acosos piscológicos, principalmente verbales. Sin embargo, también pueden darse casos en que se utiliza la violencia contra una persona.
  • Acoso sexual. El acosador busca conseguir favores de índole sexual, pero también puede que utilice el sexo para denostar e intimidar a su víctima. Aunque pueden sufrirlo tanto hombres como mujeres, lo cierto es que es más habitual los casos en que lo padecen féminas.
  • Perverso. Se trata de un tipo de acoso laboral en que no intervienen factores relacionados con el trabajo. Suelen ser cuestiones personales, por una mala relación previa, o por la propia actitud del acosador que puede actuar así.

El ombudsman organizacional es un profesional muy valorado a la hora de gestionar conflictos internos en la empresa, especialmente en casos de mobbing. La clave a la hora de gestionar un caso de acoso, del tipo que sea, radica en detectarlo a tiempo y generar un ambiente de confianza y anonimato para la víctima.

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